Mesa redonda de los Óscar
Nación de nominación

Por Ramin Settodeh y David Ansen

Seis actores. Una sala. Una conversación tan íntima, que incluso nosotros fuimos invitados como acompañamiento en los descansos para ir al baño. Bienvenido a la 13ª Mesa Redonda de los Óscar de Newsweek.

Morgan, tienes 72 años de edad y eres el único aquí que ya tiene un Óscar. ¿Todavía te pones nervioso como actor?
MORGAN FREEMAN: No.
JEFF BRIDGES: ¿Nunca?
FREEMAN: Si hago una obra de teatro, me vigorizo antes de entrar al escenario.

BRIDGES: Tú saliste de la danza, ¿correcto?

FREEMAN: No salí de la danza. Salí de la actuación, pero me dijeron que me veía tan bien moviéndome que debería estudiar danza. ¿Quién te dijo tal cosa?

FREEMAN: No recuerdo el nombre de la dama.

WOODY HARRELSON: Sabía que había una dama involucrada.

FREEMAN: Es la historia de mi vida. Carey, sólo tienes 24 años. ¿Cómo entraste en la actuación?

CAREY MULLIGAN: Mi familia creció en hoteles. Mi papá era gerente de un hotel, y nos mudamos a menudo. Fui a una enorme escuela internacional en Alemania. Tenían un gran departamento de teatro musical. Desde los 6 años, eso es todo lo que quise hacer.

GABOUREY SIDIBE: Yo no quería ser actriz. Soy una persona muy floja, y pensé que requería de mucho trabajo, y no me gusta que me rechacen. Pero, de alguna manera, en toda audición a la que he ido. He obtenido el papel. Así que es raro. Mi primer día en el plató de Precious, me presenté y estaba asustada de toda la gente. ¿Cómo sabemos que realmente puedo actuar? ¿Cómo sabemos que puedo soportar este filme? No fue sino hasta que estuve frente a la cámara que me olvidé por completo de tener miedo. Era un trabajo que tenía que hacer, y sólo lo hice.

HARRELSON: Pero tienes que estar al tope antes de la toma.

SIDIBE: No lo sé. Oigo mucha música, tengo música de pelea al momento. Pero también la oigo cuando hago la colada.

SANDRA BULLOCK: ¿El tema de Rocky? SIDIBE: Sí. Hubo días en el plató en que estaba tan enferma que tuvieron que tararearme el tema de Rocky. Yo veo el estar frente a la cámara como una pelea, y voy a ganar.

BULLOCK: ¿En verdad? Porque yo me sé el tema de Misión: Imposible. Don don don don. Ésa me la sé muy bien.

Sandra, tu madre era cantante de ópera, ¿verdad?

BULLOCK: Y mi padre era profesor de canto para cantantes de ópera. Íbamos y veníamos de Europa; mi madre cantaba en las óperas. Creo que cuando te presentan ese tipo de dedicación a un arte, todo lo demás palidece en comparación. Es aterrador, porque si no subes al plató en la forma que ellos lo hicieron, realmente no estás subiendo a un plató.

SIDIBE: Mi madre es más o menos una madre del escenario, pero sin una hija que quiera estar en escena de muchas maneras. Ella solía llevarme a comerciales de Huggies, y yo lloraba y pataleaba. Lo odiaba.

BULLOCK: Quiero ver las fotos. ¿Alguna vez participaste en un comercial de Huggies?

SIDIBE: NO, porque lloraba demasiado. No van a contratar a un bebé llorón. ¿Y tú, Woody?

HARRELSON: Creo que lo que realmente me hizo querer ser actor es que me gustó Elvis después de su muerte. Tenían estas cosas en el TeleGuía en la que puedes enviar dos centavos y obtener cinco discos, pero luego tienes que comprarlos el resto de tu vida. Yo recibí los viejos éxitos de Elvis, y empecé a cantarlos. Estoy en la biblioteca, y algunos de mis amigos del equipo de fútbol americano dicen: “Woody, hazla de Elvis”. O sea, es poco antes de Navidad y el lugar está atestado de gente. Ellos siguen tratando de convencerme pero me resisto por un tiempo, y ese actor interno finalmente quiso salir. Así que empecé a cantar: “Well, I bless my soul/What’s wrong with me”.

BULLOCK: ¡Sigue, sigue!

HARRELSON: Al poco tiempo toda la biblioteca, todos están reunidos en círculo y aplaudiendo. Estoy cantando con todo mi ser, saltando en una mesa, terminándola al estilo de Elvis. Al final de todo eso, esta chica, Robin Rogers, se acerca y dice: “Woody, deberías entrar a teatro”. Robin Rogers era una chica guapa. Así que lo hice, entré a teatro. Sandra, ¿no fue Secuestrada una de tus primeras películas, con Jeff Bridges?

BULLOCK: Sí, lo fue. Él me cloroformó y luego me enterró viva. Fue más que genial porque nuestro trabajo consistía en subir al auto, cloroformarme y luego yo cayendo en su regazo en toda la escena. Yo pensé, este trabajo es genial. Estuve en el regazo de Jeff Bridges por todo un día. Mi primera oportunidad. No fue una mala manera de empezar.

HARRELSON: ¿Eso estuvo bien para ti, Jeff?

BRIDGES: Más bien lo disfruté, sí.

BULLOCK: Él no era un hombre bueno en esta película. Estaba en el personaje.

HARRELSON: Es realmente interesante con casi cualquier proyecto, película u obra de teatro o lo que sea, uno nota que las relaciones en la obra empiezan a reflejar las relaciones fuera de la obra.

BRIDGES: ¿Qué quieres decir?

HARRELSON: Si esta persona no se lleva bien con esa persona en la película, no se llevan tan bien en la vida real. Estas personas, si están casadas, son tan íntimas.

BRIDGES: Lo que sí veo es que cuando se supone que seas cercano a alguien, entonces de cierta forma abres tu corazón. Tienes a dos actores que deben hacer eso uno junto al otro y empiezas a sentir: “Caray, hombre”. Eso es algo peligroso porque puedes cruzar la línea y entonces entrar en cosas en las que no quieres entrar. Pero el sólo tener esa intimidad, que alguien te conozca y que conozcas a alguien más, es muy alcanzable. ¿Es por ello que los actores a menudo se enamoran de sus coestrellas?

BRIDGES: Por supuesto. He estado casado por 33 años. Mi esposa y yo hemos hecho esto por mucho tiempo. Su apoyo, al decir que iré y haré lo que debo hacer. Apoyarme para hacer eso es una cosa tan preciosa. HARRELSON: Ella permite estas relaciones extramaritales.

BRIDGES: ¡Ella es la principal mujer de mi vida! Ella recibe todas las cosas íntimas, lo auténtico. A veces te cansas de fingir; estoy harto de ser alguien más. Woody, tu primer papel grande fue interpretando a un personaje llamado Woody en Cheers. ¿Te frustró que la gente no pudiese separar tu yo verdadero del de la pantalla?

FREEMAN: La televisión es conocida por eso.

HARRELSON: Pasé seis años en los que no pude obtener un papel fuera de Cheers. Había una parte de mí que se preguntaba si podría conseguir otro papel.

FREEMAN: Yo estaba aterrado con The Electric Company. Odiaba el trabajo. Porque estaba atrapado por mi propia codicia. Uno empieza a trabajar regularmente como actor, uno hace bastante dinero, y la próxima cosa que sabes es que vives a ese nivel. Es difícil retirarse de eso.

HARRELSON: ¿Al final renunciaste?

FREEMAN: No, me renunció, lo cual fue bueno. Lo interesante fue que, por más que quisiera salirme, cuando terminó tuve esa sacudida. ¿Qué voy a hacer ahora?

SIDIBE: Oh, pero, una historia graciosa. Mi prima es 18 años mayor que yo. Cuando estabas en la Electric Company, ella solía verte en el autobús y el metro todo el tiempo. Tú solías decir: “¿Estás haciendo tu tarea? ¿Sí asistes a la escuela?” Ella lo recuerda hasta el día de hoy.

HARRELSON: Estuve en el metro hace tres días. No hubo respuesta.

BRIDGES: Debería haber una manera en que, como actor, puedas doblar tu cara de una manera diferente, para realmente modificarte. O tener una nariz extra. Apuesto a que hay algo como eso.

SIDIBE: Eso no funciona. Yo uso lentes, pero no me ayuda para nada.

BRIDGES: Tienes que comprarte los lentes de Groucho.

HARRELSON: Una vez, bajaba en un elevador con Bill Murray. Lamento decir su nombre para darme importancia, chicos. [Risas] Murray saca una máscara de Nixon. Se la pone. ¿Qué está haciendo? Luego me percaté de que ésa es su forma. Es el tipo más notable, pero nadie sabe quién es. ¿Esto te sucede, Carey?

MULLIGAN: No, realmente soy una persona olvidable. Me han reconocido dos veces, y eso fue después de estar en Dr. Who, que es una gran serie de TV en Inglaterra. Hice un episodio, y tenía el cabello rubio y largo. Cambié mi cabello cinco veces en un año, y soy en cierta forma maleable, así que no me veo igual.

BULLOCK: Eso es lo que hace a las grandes actrices.

FREEMAN: Tengo dos historias en que me reconocieron. Esperaba un avión en Dallas-Ft. Worth, sentado con una gorra puesta. Este tipo se agacha y dice: “Sé que quieres pasar de incógnito, pero te reconocí… Samuel L. Jackson”. Le dije que no soy Samuel. Él dijo: “Estás mintiendo, pero está bien”. Y otra vez, estoy con un amigo en el Four Seasons. Hay un tipo en la barra que me mira de continuo. Finalmente se acercó tranquilamente y dijo: “Estuve con una amiga tuya hace tres semanas, Alfre Woodard, y le pregunté quién era el mejor actor con quien había trabajado y te nombró. [Pausa] Louis Gossett Jr.” No moví ni un ojo. “Muchas gracias”. Morgan, ¿cómo se sintió cuando tuviste 50 años y leíste la primera línea de la famosa reseña de Pauline Kael a Street Smart: “¿Morgan Freeman es el mejor actor estadounidense?” ¿Recuerdas eso?

FREEMAN: Por supuesto que lo recuerdo. Gabby and Carey, ¿saben quién es Pauline Kael? [Ambas niegan con la cabeza.]

FREEMAN: Ello te pone en un panteón especial de actores. Por entonces, llegué a la conclusión seria de que, tras ganar tres o cuatro Obies, no había alguien mejor en este negocio. Soy como Philip Seymour Hoffman en ese sentido. No somos mejores que los demás. Sólo tenemos la espalda del otro.

HARRELSON: Tengo que considerar mi frente por un minuto. [Se levanta y sale.]

BULLOCK: Sólo quiero que ustedes lo sigan al baño. Seguirá siendo gracioso allí. ¿Cómo se sentirían si hubiera 10 nominados a mejor actor, así como hay 10 nominadas a mejor película?

BRIDGES: Lo grandioso de los premios, lo más importante, es una oportunidad para que todos los chicos digan: “¡Oigan, vengan a ver nuestra película! ¡Es buena!” También es grandioso recibir un asentimiento de tus colegas, hombre. Y llamar la atención sobre su asunto. Dios, qué gran cosa hacemos; es esta forma comunal de arte, cuando trabajas con otros artistas.

FREEMAN: Magia. Chicos, ¿sabían que Sandra, con The Blind Side, se volvió la primera estrella femenina en hacer que su película recaudase más de US$200 millones?

BULLOCK: Primera chica.

BRIDGES: ¡Hermoso!

BULLOCK: Es agradable, pero es raro. Se siente como: ¡eres mujer e hiciste esto! Y yo digo: ya sé que soy un ciudadano de segunda clase. Estoy consciente de ello desde que entré a la pubertad. ¿Piensas que los directores de los estudios finalmente se están percatando de que las mujeres pueden encabezar películas como los hombres?

BULLOCK: ¿Qué las mujeres valen algo? No creo que lo hayan aprendido al 100 por ciento. Es un negocio. El negocio del espectáculo. No sé qué piensen los ejecutivos de los estudios, porque son una especie interesante de personas. Su trabajo es conservar su trabajo, hacer que el estudio gane dinero. El arte realmente es secundario a veces. Todo lo que espero es que, por favor, recupere su dinero, para que si decido regresar a trabajar, puede hacerlo. ¿Han trabajado con directores que no les gustaron pero sí el resultado? BRIDGES: No sé. Le tomo cariño a casi todos.

FREEMAN: O si lo hiciste, no quieres hablar de ello.

BRIDGES: Me atrapaste, hombre. Una vez se dio, y me dije, ¿para qué ir allí? Pero te diré algo interesante. Me pregunto si ustedes lo han experimentado en una película de gran presupuesto. En Iron Man, uno pensaría que ellos tienen todo ese dinero, que tendrían el guión. Tenemos esta gran película, y nos presentamos…

FREEMAN: Y te dan páginas nuevas.

BRIDGES; Eso sería bueno. ¡No había páginas! El equipo está allí sentado, golpeando con los pies. Yo, Jon Favreau, Robert Downey Jr., y todos los tipos de Marvel Comics están en el tráiler pensando qué vamos a hacer. Me volvió loco, hasta que hice un pequeño ajuste en mi mente. No, hombre. Sólo estás haciendo una película de escuela de US$200 millones, así que relájate. Y luego estuvo bien. Descubrí que aprendo una y otra vez, no necesitas lo que crees que necesitas. Morgan, desde hace muchos e sabe que querías interpretar a Nelson Mandela. HARRELSON: Pasar el tiempo con él debió ser fabuloso.

FREEMAN: Fue fabuloso. Uno se sentía tan importante al ir a lugares donde él estaba. Las puertas se abren. Las personas hacen señales. Hay tipos parados alrededor en trajes con Uzis y demás mier… ¿Te ha hablado de la película después de verla? FREEMAN: No, no, no. No ha dicho una palabra.

HARRELSON: ¿La ha visto?

FREEMAN: Sí, ya la vio. Yo estaba sentado donde estás tú cuando la veíamos. Estábamos en la Fundación Nelson Mandela en Johannesburgo. Cuando aparecí en pantalla, él dijo: “Conozco a ese tío”. También sonrió mucho. Él está en un lugar extraño de su cabeza. Más bien hace una broma de ello, pero se pregunta si lo recordarán.

BULLOCK: Caramba.

BRIDGES: ¿Cómo te dijo eso?

FREEMAN [con la voz de Mandela]: “Quizás recuerden al viejo”.

BULLOCK: Eso es realmente poderoso.

FREEMAN: Estuve con él por un tiempo. Él va y viene, porque ya no está en activo. Se cansa rápidamente. Sandra, hiciste una de las primeras películas sobre internet, llamada La red. Interpretaste a una mujer cuya vida es destruida por la red. ¿Piensas que eso es una alegoría de lo que internet le ha hecho a actores y actrices?

FREEMAN: Una pregunta seria.

BULLOCK: Déjame poner mi cara de seria. No leo las cosas; no leo lo bueno, y no leo lo malo. Al minuto en que entras allí, es un lugar más que odioso, pero todo es anónimo. Si vas a darme una bofetada, al menos dame tu nombre y tu dirección de correo electrónico para que al menos pueda preguntarte por qué me odias tanto. ¿Alguno de ustedes está en Twitter?

BULLOCK: No quiero que nadie sepa qué sucede en mi vida al minuto que me alejo de la pantalla. Quiero que piensen que soy aburrida. Lo soy. Quiero que piensen que no hago algo especial en el día. No lo hago. Carey, ¿realmente renunciaste a Facebook?

MULLIGAN: Sí. No sabía qué decir en Facebook, así que me salí.

BULLOCK: Que estás cepillándote los dientes. Yendo al refrigerador.

MULLIGAN: Despertando. No tengo un gran círculo de amigos, de todas formas. Gabby, vi que iniciaste sesión en Facebook antes de que empezáramos.

SIDIBE: Sí, sólo porque he conocido a mucha gente en mi vida. Tengo un límite personal sobre cuántos amigos tendré. Nunca, jamás tendré más de 200 amigos. Ahora tengo 198, y empiezo a borrar gente. Me gusta Facebook porque acabo de tener contacto con mi amor de la secundaria.

BULLOCK: Ouh. ¿Lo contactaste o él te contactó?

SIDIBE: Hmmm. [Silencio] Yo lo encontré. Fue así como, “Hola, mira, ahora soy famosa. ¿Te gusto? Di sí o no.”

Bueno, en ese tono, se nos acabó el tiempo. Gracias a todos.


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