Peor que Wall Street
Por Stefan Theil

Los líderes europeos tienen una explicación sencilla para la actual crisis financiera en su continente: los codiciosos fondos de protección del Wall Street fueron la causa. Según este argumento, los inversionistas codiciosos hicieron apuestas desenfrenadas sobre la deuda griega que elevaron los costos de los créditos e hicieron que la crisis pareciera aún peor de lo que era. Esta conducta negativa apaleó al euro. Según los líderes de la Unión Europea, desde entonces han luchado contra los bárbaros con un rescate de US$1 billón, salvaron al euro, e incluso aseguraron la "paz en el continente", como se jactó el presidente francés Nicolas Sarkozy.

Pero los problemas de Europa están lejos de haber terminado. Apenas unas horas después del rescate, el euro continuó su caída, reduciendo su valor de US$1.28 a US$1.19 antes de volver a duras penas a un nivel de US$1.26. Lo más preocupante es que los bancos europeos han disminuido su concesión de préstamos mutuos - como lo hicieron durante la crisis financiera de 2008 - y dependen de aproximadamente US$900 mil millones en financiación de emergencia por parte del Banco Central Europeo. Las condiciones actuales en Europa se parecen mucho a las que había al principio de los problemas de Estados Unidos con las hipotecas de alto riesgo en 2007, se advierte en un informe reciente del Banco Internacional de Pagos.

Quizá el hecho de culpar a los especuladores extranjeros por los problemas del continente sea un deporte popular en París y Berlín, pero la mayoría de esos problemas son totalmente locales. El secreto sucio de Europa es que su sector bancario está más enfermo que Wall Street. Las pérdidas de los bancos europeos por la última crisis financiera llegarán a US$1.3 billones a finales de este año, de acuerdo con el más reciente pronóstico del Fondo Monetario Internacional - 35 % más que el total estadounidense. Y los bancos de Europa fueron tan agresivos como los estadounidenses en sus apuestas por la deuda tóxica. La mayoría de los gobiernos europeos han hecho menos que Estados Unidos para reparar el desorden. Ahora, los prestamistas europeos se sienten cada vez más nerviosos por el dinero que han vertido en países sobreendeudados como Grecia. Juntos, los bancos europeos han aportado US$2.5 billones a las peores cinco economías de la zona del euro: Grecia, Irlanda, Bélgica, Portugal, y España.

Si Europa se hunde, el contagio podría extenderse fácilmente alrededor del mundo -al hacer surgir preocupaciones sobre la deuda pública, contagiar a los bancos estadounidenses que están profundamente interconectados con los de Europa y eliminar la demanda de mercancías estadounidenses conforme el poder adquisitivo de los europeos se reduce debido a la caída del valor del euro. Sumado a las cifras de gastos de vivienda y de consumo más débiles de lo esperado obtenidas el mes pasado en Estados Unidos, todo ello presentaría un serio desafío para la estrategia de recuperación de Barack Obama, que se basa en duplicar las exportaciones de Estados Unidos para 2015.


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