Los líderes europeos tienen una explicación sencilla para la actual crisis financiera en su continente: los codiciosos fondos de protección del Wall Street fueron la causa. Según este argumento, los inversionistas codiciosos hicieron apuestas desenfrenadas sobre la deuda griega que elevaron los costos de los créditos e hicieron que la crisis pareciera aún peor de lo que era. Esta conducta negativa apaleó al euro. Según los líderes de la Unión Europea, desde entonces han luchado contra los bárbaros con un rescate de US$1 billón, salvaron al euro, e incluso aseguraron la "paz en el continente", como se jactó el presidente francés Nicolas Sarkozy.