En 1998, Andrew Wakefield, entonces médico del hospital Royal Free de Londres, junto a otros colegas, firmó un artículo publicado en la famosa revista médica The Lancet en el que afirmó que la vacuna triple viral (que inmuniza contra el sarampión, rubeola y paperas) estaba asociada al menos con 12 casos de autismo.
En dicho artículo, que causó revuelo mundial, Wakefield explicaba caso por caso la situación de cada menor y apuntaba directamente a la vacuna como la responsable.
A partir de entonces, muchas familias dejaron de inmunizar a sus hijos, presas del miedo, y la incidencia del sarampión aumentó en muchos países.
Ahora, doce años después, luego de una investigación exhaustiva, The Lancet anunció que retirará de sus archivos dicho estudio.
Sin embargo, como se ha documentado a lo largo de estos años, se convirtió en elemento fundamental para el crecimiento de una corriente global antivacunas, que ha encontrado en Internet campo ideal de propagación.
The Lancet decide ahora retractarse de él después de que el Colegio General Médico Británico acusase a su autor, Andrew Wakefield, de actuar "de forma deshonesta e irresponsable". Encontró que las conclusiones a las que Wakefield llegó eran falsas y los métodos empleados para realizar el estudio también.
Este organismo decidió abrir una investigación sobre el estudio después de que un periodista del diario The Times publicase que el médico británico había utilizado para sus ensayos a 12 niños con un sesgo imperdonable: fueron directamente seleccionados por un despacho de abogados, mismo que llevó una demanda contra los laboratorios fabricantes de la vacuna, representando a una pareja interesada en obtener una fuerte suma como indemnización.
Los niños participantes en el estudio no provenían, tal y como dijo Wakefield, del servicio de gastroenterología del Hospital Royal Free Hospital de Londres. El Consejo Médico ha descubierto también que Wakefield llegó incluso a pagar a las familias de los pequeños para que se sometiesen a las pruebas.
The Lancet, además de retractarse del estudio, ha pedido disculpas por su publicación de hace una década.
Influenza, monjas y antiimperialistas
Entre los activistas antivacunas destacan, más por su impacto mediático que por su credibilidad, una monja benedictina española y un euroconsejero aguerrido y acostumbrado a los reflectores.
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