Sin embargo, estas cifras no expresan plenamente el lugar de este sitio de Internet en el mundo de los nuevos medios. Lo que comenzó hace cinco años como un sitio para que Huffington y sus amigos famosos izquierda despotricaran contra el gobierno de Bush se ha convertido en uno de los sitios de noticias más importantes en la Red, abarcando temas de política, deportes, espectáculos, negocios -junto con muchos temas dignos de un tabloide para estimular la curiosidad de los usuarios, como las fotos del "anuncio de perfume en topless de Jennifer Aniston." La misión del HuffPo es "Suministrar una plataforma para una conversación nacional verdaderamente importante", afirma Huffington."
Es una húmeda tarde de julio en Nueva York - el 60º cumpleaños de Huffington - y ella bebe pequeños sorbos de agua San Pellegrino y mordisquea rebanadas de manzana en su diminuta oficina en el tercer piso de un edificio en el Soho de Nueva York. Sus subalternos entran y salen corriendo, entregando chocolates, mensajes, y un BlackBerry, con su ex- marido, el excongresista republicano Michael Huffington, en la línea. Arianna acaba de dar una conferencia sobre publicidad -ella pronuncia más de 100 discursos al año, dirigidos a personas interesadas en la tecnología y en el negocio editorial, que la ven como la santa patrona de los nuevos medios, la reina de los bloggers, la única persona que ha visto el futuro del periodismo.
Pero una mirada más cercana a las finanzas del HuffPo muestra lo difícil que será este futuro. El HuffPo tiene un gran público, pero al igual que la mayoría de los sitios web, no puede monetizarlo muy bien. Ahora mismo, el HuffPo genera poco más de US$1 por lector al año. Eso no es nada comparado con los medios de la corriente principal a los que el HuffPo espera desplazar. Las redes de televisión por cable y los periódicos impresos obtienen cientos de dólares al año por cada suscriptor, y además generan cientos de millones en ingresos por publicidad. La comparación no es perfecta - la TV y los periódicos tienen costos fijos más altos que los sitios web - pero dan una idea de la forma tan radical en que están cambiando las cosas.
Ciertamente, el dinero se escapa a manos llenas de los viejos medios de comunicación - nadie lo sabe mejor que newsweek, que pasa por apuros económicos y ha sido puesta a la venta por su empresa matriz, The Washington Post Company - y parte de ese dinero fluye hacia la Internet. Pero le ocurre algo extraño a esos ingresos por publicidad conforme pasan de los viejos medios a la red -de alguna forma, por alguna extraña y cruel forma de vudú, esos dólares se convierten en centavos. O en menos que eso. Un reciente informe publicado por eMarketer, una de las principales empresas investigadas de los medios de Internet, afirma que el gasto de publicidad en línea crecerá más de 10 por ciento anual durante los siguientes años, acercándose a US$100 mil millones para 2014. Aún así, esa cifra representa únicamente 17 por ciento de todos los gastos de publicidad.
La triste verdad es que los anunciantes quieren poner mensajes en los sitios web, pero no quieren pagar mucho por ese privilegio. Y quizás por una buena razón. ¿Cuándo fue la última vez en que usted hizo clic en un anuncio de Internet? ¿O que siquiera lo haya notado? "Tal vez es tiempo que alguien diga lo indecible -que la publicidad en línea simplemente no funciona. Un sitio web no resulta ser un vehículo de publicidad muy bueno", afirma Michael Wolff, el columnista de Vanity Fair que también opera Newser, un sitio web de distribución de noticias apoyado por publicidad que atrae 2 millones de visitas únicas al mes y generará varios millones en ingresos este año. Las tarifas de publicidad en línea han estado reduciéndose durante una década. Wolff dice que su CPM corriente (lo que puede cobrar por dar 1,000 impresiones de un anuncio) cayó 20 por ciento en los dos últimos años, de US$10 a US$8. El promedio para la Internet es de sólo US$2.43, de acuerdo con comScore, una empresa de investigación de mercados que da seguimiento al tráfico de Internet y los gastos de publicidad. Y nadie espera que las tarifas de publicidad vuelvan a aumentar nunca.
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