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El “doctor” Villalobos —como lo llama su gente más cercana— ha tenido que modificar sus objetivos profesionales, su estilo de vida, hasta tuvo que cambiar su forma de vestir —dejó de utilizar corbata, aduciendo que era una vía de contagio latente—, para poner el ejemplo. En esos intensos e interminables días de trabajo, Córdova lucía cansado, atareado por tantas apariciones en los medios de información. Sin duda, era el secretario más visto, el más conocido —por si algún ciudadano no lo conocía—, pues el número de sus apariciones en los medios subió como la espuma. Siete meses después del gran suceso, Córdova Villalobos tiene otro semblante, luce más tranquilo, con una mirada fija, segura, cierto de que las decisiones que ha tomado al frente de la Secretaría han sido las adecuadas para enfrentar una de las pandemias con mayor peligrosidad desde hace muchos años.
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Después de haber terminado dos intensas reuniones, Villalobos aún tiene la amabilidad de atender a NEWSWEEK; sin mayor formalidad nos recibe en uno de salones del edificio emblemático e histórico de la Secretaría de Salud, donde antes de comenzar con la entrevista nos platica su experiencia en Marruecos, lugar al que asistió recientemente para una reunión del Sistema de Gobernabilidad en materia de Salud: “fue una experiencia muy interesante, pues se manejan temas muy diversos, que por lo regular no se escuchan en México”, platica Villalobos. Extractos:
¿Tiene algún sentido ocultar o modificar las cifras de casos y decesos provocados por el A H1N1?.
De pronto hay demasiada insistencia sobre el número total de casos, pero realmente ya no es tan importante. Hubo quizás en un principio el temor a decir: “Si yo tengo muchos casos, quiere decir que estoy muy mal en mi Estado”, y esto realmente no es así. Este tipo de epidemias se extienden con tal facilidad que pueden atacar a cualquier estado. Lo estamos viendo en Estados Unidos, donde además, el índice de mortalidad es el doble que el nuestro, entonces, lo que sí es importante es conocer sobre todo los casos graves y las muertes confirmadas. Ha habido también, en algunos casos, retraso o rezago en flujo de información, pero yo creo, que en estos momentos —más que intencional—, es un mecanismo de confirmación diagnóstica y en particular para las personas que fallecen, ya que se hace un estudio específico de estas muertes donde un grupo de expertos revisa el expediente para poder decir “sí, efectivamente, este paciente murió por influenza
A/H1N1”. Entonces, hay ocasiones en que existe un desfase entre la información del Estado y la información de la Federación, y en particular en algunas instituciones que tardan más en pasarnos las cifras. Pero el número total de casos, en general, ya no es tan importante porque de hecho hay muchos casos que son asintomáticos o que se curan solos, y que, obviamente, no están contados, aunque en México somos uno de los países donde hemos hecho más pruebas de comprobación o confirmación.
¿México ya aprendió la lección luego de los meses de abril y mayo ante la llegada del virus?
Creo que sí, creo que han sido muchas enseñanzas que se han tenido permitiéndonos modificar y precisar las acciones que se están realizando ahora, en esta nueva ola, que la esperamos como la más fuerte. De hecho ha habido más casos recientes de los que hubo en abril, pero todavía falta la parte más importante que es la de diciembre y enero, que es cuando hace más frío, en teoría.
¿En qué porcentaje se espera el aumento de casos de influenza para esta temporada?
Es muy difícil decirlo porque otra vez lo mismo, hay muchos casos que son asintomáticos y que son muy leves, y que se pueden incluso curar los casos sintomáticos, cuando hay manifestaciones. Por otro lado, también, de los cálculos que teníamos —que esperamos tener varios miles diarios— afortunadamente no se ha dado, los días más complejos hasta ahora han sido de 1,020 casos, por ejemplo. Esto nos ha hecho pensar que probablemente la primera oleada que hubo dejó inmunizadas a muchas personas, insisto, que estuvieran en contacto con el virus o que tuvieran una enfermedad muy leve, o que ni siquiera se enfermara. No por eso quiere decir que la gente que tenga síntomas no tenga que acudir al médico.
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